Una vez recepcionada la uva en bodega, se la coloca en cámaras de frìo durante 12 hs para bajar la temperatura de campo. Posteriormente se lleva a cabo una selección manual de racimos, trabajando en todo el proceso con hielo seco, para preservar compuestos aromáticos. La fermentación se realiza en tanques de acero inoxidable, incorporando un 15% de racimo entero, a temperaturas cercanas a los 22 °C, aportando complejidad aromática y estructura. Luego de la fermentación, el componente de San Pablo se conserva durante 6 meses en foudre, mientras que el de Altamira lo hace en tanques de acero inoxidable y barricas usadas, respetando la expresión del origen y la pureza del varietal.